Vecinos de la urbanización de montaña de Vallpineda, en la porción de sierra de Collserola de Molins de Rei, aspiran a salir del Baix para integrarse en el vecinio barrio vallesano de La Floresta, que pertenece a Sant Cugat. Los residentes aseguran que desde hace años están “cansados del abandono” que aseguran sufrir por parte de su ayuntamiento.
Son contadas las ocasiones en las que se desplazan desde su barrio de montaña al centro urbano de Molins de Rei. Aseguran que apenas para ir a la oficina de Correos o para votar en las elecciones. Son vecinos de Vallpineda, una entidad singular de población según la jerga del IDESCAT y del INE. Un lugar donde ha surgido una pasión separatista.
En los últimos tiempos, y desde frentes como las redes sociales y un grupo de WhatsApp, hay residentes de Vallpineda que plantean abiertamente una segregación de su urbanización. ¿El objetivo? Aspiran a separarse de Molins de Rei para integrarse en Sant Cugat del Vallès. ¿El motivo? Explican que están “hartos del abandono” que dicen sufrir por parte de su ayuntamiento.
Que Vallpineda, con apenas 295 habitantes y ubicado en la sierra de Collserola, pueda independizarse de Molins de Rei “es posible” y “no es dramático”, manifiestan los impulsores de la iniciativa. “Si nos organizamos”, avisan, “es posible separarse de Molins de Rei y anexionarse en Sant Cugat”.
La intención parece clara, pero ¿quién hay detrás del proyecto? En ocasiones, no hay nada mejor que recurrir a las autodefiniciones. “Somos un grupo de vecinos de Vallpineda que, cansados del abandono que sufrimos por parte del Ayuntamiento de Molins de Rei, queremos buscar nuevas soluciones”.
¿Cuáles son sus argumentos para plantear su autodeterminación? “Ya son demasiados los agravios que el Ayuntamiento de Molins de Rei nos obliga a sufrir”, exponen. “Estamos hartos. Exigimos soluciones”, advierten. “Sabemos que la normalización del barrio pasa por la anexión a La Floresta, que es el lugar donde hacemos vida la mayoría de vecinos de Vallpineda”, reclaman.
La Floresta es un barrio de montaña de Sant Cugat del Vallès situado a escasa distancia de Vallpineda. Para reivindicar que se lleve a cabo un proceso de autodeterminación, los vecinos secesionistas de Molins de Rei esgrimen que son prácticamente anecdóticas las ocasiones en que se desplazan a Molins de Rei, que así es como se refieren al núcleo urbano de su municipio. Su vida, explican, la hacen entre Vallpineda y La Floresta.
Hace unos meses, un grupo de vecinos de Vallpineda se movilizó para reclamar a las administraciones la conexión a la red de suministro de agua. Esgrimieron que, pese a vivir en el área metropolitana de Barcelona, no disponen de servicios básicos como el alcantarillado o calles asfaltadas. Critican que sufren carencias de este tipo desde hace al menos cuatro décadas, una realidad que los lleva a pensar que están discriminados.
Si bien técnicos de la Diputació de Barcelona, del Àrea Metropolitana de Barcelona y del propio Ayuntamiento de Molins de Rei presentaron a la asociación de vecinos un nuevo proyecto para solucionar el problema, los residentes no salieron convencidos de la reunión. El alto coste de la reforma es el punto de discordancia. Hasta el momento, las alegaciones presentadas no han derivado en una solución para las demandas vecinales.
La falta de agua durante días fue el detonante de otra protesta. Una movilización que volvió a hacer bajar a los vecinos desde su barrio de montaña (Collserola) al núcleo urbano. Allí argumentaron que el origen de los problemas con el suministro de agua se encuentra, aseguran, en un plan de urbanización deficiente.
Como vecinos de la primera corona metropolitana, reivindican la anomalía que supone sufrir problemas como la falta de agua corriente. Diferente sería, defienden, si vivieran en una aldea recóndita de la Catalunya interior. Situados a unos pocos minutos en coche de Sant Cugat y de la zona alta de Barcelona, dicen en Vallpineda que se sienten vecinos de segunda.
En el otro extremo del área metropolitana, el aumento de vecinos de Les Botigues de Sitges (comarca del Garraf) que quiere pertenecer a Castelldefels (Baix Llobregat) derivó en un referéndum. Era 2018, y muchos de los 3.000 residentes del sugestivo barrio de mar y montaña situado a ambos lados de la autovía C-31 estaban decididos a votar para elegir su futuro. Hubo fecha para una consulta popular: el 25 de mayo de 2018, organizada por el Ayuntamiento de Sitges. Y si llegó a haberla fue porque el Ayuntamiento de Castelldefels valoró anexionar la urbanización si los vecinos decidían segregarse de Sitges en el referéndum. Los vecinos estaban llamados a contestar a la siguiente pregunta: ‘¿Está de acuerdo en que el núcleo de Les Botigues de Sitges se segregue del municipio y proponga su anexión al municipio de Castelldefels?’. La respuesta sería binaria: sí o no. Eran 1.858 los vecinos mayores de 16 años con derecho a decidir el futuro territorial de su urbanización.
Los residentes del núcleo de Les Botigues, situado a 14 kilómetros de Sitges pero pegado a Castelldefels, argumentaban que estaban financiando con sus impuestos unos servicios de los que no disfrutan. “El traspaso de nuestro barrio a Castelldefels sería lo más razonable para todos. Saldrían ganando Les Botigues, Castelldefels y Sitges”, reivindicaban entonces.
Por otro lado, el Ayuntamiento de Castelldefels consideraba que la anexión podía ser una buena solución para unos vecinos que estaban usando servicios de la ciudad sin contribuir a ellos con sus impuestos. Una vez que desde Sitges dieron luz verde al referéndum de Les Botigues, el Ayuntamiento de Castelldefels valoró anexionar la urbanización si los vecinos decidían segregarse de su actual municipio. La adhesión de la urbanización situada al sur de Castelldefels se contemplaba con interés por parte del equipo de gobierno, un pentapartito liderado por el PSC que dejaría en manos de los ciudadanos la decisión final. En caso de que ganase el “sí” en Les Botigues, el consistorio castelldefelense estaría a tiempo de organizar en ese mismo mandato una segunda consulta: “¿Está de acuerdo en que el núcleo de Les Botigues de Sitges se adhiera a Castelldefels?”
Para algunos de los vecinos de Les Botigues, la consulta popular era una oportunidad para pertenecer al municipio del Baix Llobregat, donde realmente llevan a cabo su vida. Sus ambulatorios, colegios, guarderías, oficina de Correos y biblioteca son los de Castelldefels. Ponen el foco en que los servicios que obtienen de Sitges son insuficientes a cambio de los impuestos que pagan. Financian unos servicios de los que no disfrutan.
Todo estaba preparado en la primavera de 2018 para la consulta de Les Botigues. Pero no hubo. El Ayuntamiento de Sitges suspendió la consulta prevista porque recibió una advertencia de la Delegación del Gobierno en Barcelona. El consistorio decidió acatar el requerimiento del Estado, que le comunicó que carecía de permisos para celebrar una consulta popular sobre la segregación en Castelldefels de una de sus urbanizaciones.
En el caso de Les Botigues, el proceso de anexión a otro municipio y, de rebote, a otra comarca, no prosperó finalmente. Pero provocó que el Ayuntamiento de Sitges se esforzara en fortalecer los lazos con el núcleo de población, mejorando las inversiones en la urbanización. En Vallpineda, las reivindicaciones apenas han tenido recorrido, pero algunos vecinos aún creen que una consulta de características similares es posible pese al precedente.
“Habría participación”, dicen desde el barrio de Collserola, sin dejar de señalar las ventajas de su objetivo: dejar de pertenecer a Molins de Rei para anexionarse a la urbanización de Sant Cugat a la que les une una gran proximidad geográfica. “Estamos seguros que una consulta de estas características tendría una participación que sería representativa”, señalan desde la plataforma que defiende la anexión a la Floresta. Y es que ven como una única solución la anexión al barrio de Sant Cugat con el que tienen una fuerte vinculación cotidiana. III
Separados por las cuestas del Garraf y los túneles de pago |
El territorio de Les Botigues de Sitges comprende las urbanizaciones de Garraf II y Rat Penat, así como el tramo del paseo marítimo más próximo al Port Ginesta, el mayor puerto deportivo de Cataluña. Algunos vecinos aseguran aún que se sienten discriminados respecto a los que viven en el núcleo urbano de Sitges y al de Castelldefels. Se quejan, por ejemplo, del retraso con el que acude “desde Sitges” la Policía cuando la necesitan. Se ven a sí mismos como un núcleo olvidado, en terreno de nadie, aislados por las cuestas del Garraf -o bien los carísimos túneles de la autopista C-32- del territorio donde está su Ayuntamiento. |