Ha estallado la guerra de la alcachofa en el Baix Llobregat. Uno de los bandos, algunos lo llaman invasor, ha desplegado sus tropas en el 85% del territorio del Delta del Llobregat y el 15% restante continúa en manos de la resistencia.
Los primeros cultivan la alcachofa Green Queen, la reina verde. Y los segundos prometen fidelidad a la ancestral monarca blanca de Tudela, la auténtica alcachofa Prat. Y todo ha pasado “en poco menos de tres años”, calcula la Asociación de Gastronomía y Turismo del Baix Llobregat (AGTBAIX). Mariano Martínez, el portavoz de esta asociación de gastronomía y turismo, augura un tiempo de convivencia entre las dos variantes y revela que la entidad está trabajando en talleres con el objetivo de “sensibilizar” a todos los actores implicados en la producción y comercialización de la alcachofa del Delta. “Se trata de garantizar al consumidor la máxima claridad. La alcachofa Prat debe ser la de Tudela, la histórica. Y que se explique bien cuál es una y cuál es la otra”.
La Green también es producto de proximidad
Pero Mauri Bosch, de la explotación familiar Cal Xim Xim, advierte: “Los payeses ofrecemos productos de proximidad aunque se trate de alcachofa Green”. En este sentido, los productores de la nueva variante de alcachofa dejan claro que ellos siguen cultivando un producto de la zona, de proximidad.

“¿Queremos enfatizar el origen de la alcachofa o la especie a la que pertenece?”, se pregunta Bosch, un agricultor que trabaja tierras de Sant Boi, Viladecans y Gavà. Resulta evidente que los payeses productores de alcachofa de estos tres últimos municipios y de El Prat no están dispuestos a renunciar al sello de Km0 de la Green Queen.
El Parc Agrari se lava las manos
Por ahora, el Parc Agrari del Baix Llobregat se lava las manos y no da muestras de especial interés por impulsar una IGP de la alcachofa del Delta. Respecto a la posibilidad de establecer esta nueva Indicación Geográfica Protegida para proteger la variante tradicional; o bien, impulsar la nueva, el consorcio institucional que dirige el Parc Agrari, consultado por El Llobregat, se limita a manifestar que el Consorci del Parc Agrari tirará adelante una IGP de la alcachofa y brindará todo su apoyo “si así lo reclama el sector agrario”. Pero en la payesía no se escuchan voces demasiado altas en este sentido.

Tampoco el presidente de la Cooperativa Agrària Santboiana se muestra especialmente entusiasmado. Lluís Solanas recuerda que el proyecto de la IGP se guardó hace tiempo “en el cajón”. Y advierte: “Una IGP requiere una concentración de parcelas, un consejo regulador, el pago de unas tasas… La verdad, veo muy complicado recuperar el proyecto”. Mientras tanto, AGTBAIX empatiza con las razones que han empujado a los agricultores de la zona a apostar por la nueva variante. “El cambio climático les ha hecho mucho daño y deben sacar adelante sus explotaciones”.
¿Qué diferencia hay entre ellas; entre la nueva y la vieja alcachofa? “Son la noche y el día”, sentencia Mariano Martínez. “El sabor es incomparable. La alcachofa Prat, la tradicional, la de siempre, es suave, melosa, mezcla en un bocado matices dulces y salados a la vez, como consecuencia de la salinidad del Delta; y la nueva variante (la Green), es menos sabrosa. Esta última, la invasora pero ahora predominante en los campos de cultivo de la comarca, es “de laboratorio”, más productiva y fácil para los agricultores que deben hacer frente a los efectos del cambio climático.
Una semilla híbrida para perder menos
Desde la Cooperativa Agrícola El Prat se matiza: “La Green Queen no es de laboratorio, es una semilla híbrida y los agricultores no es que ganen más porque la nueva variante sea más productiva, sino que pierden menos”. El cambio climático ha azotado durante los últimos años las plantaciones de alcachofas. El aumento de las temperaturas ha provocado que se hayan podrido fincas enteras. En cambio, la reina verde es mucho más fácil de cuidar y, esto es muy importante: “Se conserva durante más tiempo y mejor” en las estanterías de los comercios, sentencian desde la Cooperativa pratense.
“El cambio climático no es la única causa que explica la nueva era”, añade Mauri Bosch. Se trata de una “tormenta perfecta” en la que ha cambiado la climatología, pero también el modelo de cultivo y producción. Cada planta de alcachofa procedente de Navarra solo nos regala siete ejemplares. Se trata de una producción limitada y que además no asegura los estándares de calidad visual que exigirán después los distribuidores.
Más riesgos con la tradicional
En definitiva, los agricultores corren muchos riesgos con la variante tradicional, porque es muy bonita visualmente pero extremadamente delicada. Pierde su belleza en poco tiempo en los lineales de las grandes superficies o en las paradas de los mercados municipales. Y requiere, además, intensos cuidados y mimos. Un cariño extra que los agricultores no pueden brindar porque han renunciado a la rotación de cultivos ante la amenaza de una fauna que se come las hortalizas, una rotación que aseguraba cosechas de alcachofas más sanas y producciones más extensas. “La culpa no puede recaer en exclusiva sobre los hombros de los payeses por querer ser productivos”, argumenta el propietario de Cal Xim Xim.
El modelo de distribución comercial y las necesidades del sector agrario para colocar y conservar el máximo tiempo posible las alcachofas en los mostradores de las tiendas han hecho el resto. Todo parece empujar hacia un largo reinado de la Green Queen porque “en realidad, se trata del nacimiento de una nueva generación de alcachofas” del Delta del Llobregat, augura Mauri Bosch. También el presidente de la Cooperativa Santobiana, que cultiva las dos variantes, refuerza la idea de renovarse o morir. “Nosotros plantamos lo que quiere y necesita el mercado”, afirma Lluís Solanas. Este payés es también uno de los principales productores de melocotoneros de la zona. Y hace memoria: “Empecé con 15 años en esto y desde los inicios he ido cambiando de variantes”, siempre según imponían las necesidades del mercado y la demanda de los consumidores. III
Fertilidad y microclima |
¿Qué factores medioambientales han favorecido la gran calidad de la alcachofa Prat? El Parc Agrari explica que el Delta es un terreno aluvial que ha ido acumulando material sedimentario y ha generado tierras ricas en minerales y de gran fertilidad. Todo ello ha favorecido la enorme calidad de las hortalizas que se cultivan. El microclima protector de las montañas de Collserola, Montbaix-Montpedrós y el Garraf, además de la acción marina reguladora de la temperatura, han protegido de manera especial a las hortalizas y han ejercido de barrera defensiva ante las heladas. Todo ello ha contribuido a una excelente producción en ese oasis agrícola que supone el Parc Agrari para una comarca como el Baix Llobregat, un área de referencia industrial, logística y de servicios en la Cataluña de hoy. |

Ojo al ‘timo’ de la proximidad |
La belicosidad del Parc Agrari del Baix Llobregat no es nada nuevo, porque las espadas siempre están en alto por uno motivo u otro, ya sea por la polémica ampliación de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), por los palos en las ruedas del proyecto de hub agroalimentario o por los robos masivos en los cultivos. A todos estos se suma desde hace al menos cuatro años un nuevo motivo de preocupación para el sector: la falsificación de etiquetas de productos de Km0 o “de proximidad” que no lo son, como ya alertó El Llobregat en su edición de noviembre de 2020. El real food, la compra ecológica y sostenible, es tendencia. El consumidor está dispuesto a pagar más por productos agrícolas procedentes del territorio y esto da lugar a la picaresca. Hay empresas envasadoras en El Prat que importan el producto de otros lugares, pero pueden etiquetarlo como pratense (km0) porque ahí es donde tienen la sede social. Pero es un timo, los payeses llevan tiempo alertándolo. Por ejemplo, es frecuente colar como “alcachofas Prat” ejemplares cultivados en el sur de España que, para más inri, son de la variedad Green Queen. Eso sí, con la etiqueta de producto de proximidad. Los tramposos son pocos pero hay que andarse con ojo. |
Un reinado de más de un siglo en el mercado |
La alcachofa se viene imponiendo como hortaliza reina de la comarca desde hace más de un siglo y, durante este tiempo, el Delta del Llobregat ha garantizado su consumo en toda el área metropolitana de Barcelona. De hecho, la mayor parte de la producción se vende en Mercabarna. Aunque la alcachofa se destinó durante los primeros años del siglo pasado al mercado local y barcelonés, el volumen de producción fue cada vez mayor y durante la década de los años 30 las exportaciones de la alcachofa de la comarca llegaron a Francia, Alemania, Suiza y Reino Unido. El hecho de que en las cajas se etiquetaran como procedentes de El Prat (aunque se cultivaban en toda la comarca) dio origen a su actual denominación. |