Por si no había suficiente con la contienda entre Rusia y Ucrania, el conflicto entre Israel y los terroristas de Hamas en Gaza o el intercambio de golpes de Estados Unidos y los hutíes en el mar Rojo (por no hablar del inminente rearme europeo para disuadir a Putin de una hipotética invasión del Viejo Continente), en el Baix Llobregat se nos abre un nuevo frente bélico, aunque en este caso los efectivos no portan armas y en lugar de lucir el verde caqui militar de los ejércitos, cosechan el verde amarillento de las alcachofas.