Antes era extraño ver a un niño con pantallas y ahora es habitual, está normalizado."Es un chupete digital, es un canguro fácil… Es un recurso con el que el niño se entretiene desde el minuto cero, pero este canguro puede resultar muy caro porque tiene muchas consecuencias negativas”. Son las palabras de Emi Ruiz, enfermera y pediatra del CAP Disset de Setembre de El Prat y especialista en atención familiar y comunitaria. Así es como define los resultados de la encuesta online que realizaron con la ayuda de la Regidoria de Educación de El Prat. Un estudio descriptivo del uso de pantallas en menores hecho a 1.583 familias por profesionales de la atención primaria en El Prat de Llobregat: Un 61% reconoce comer frente a una pantalla y un 36,5% admite que los los menores superan las dos horas de exposición a las pantallas incluso entre semana.
Consecuencias como trastornos en el desarrollo psicomotor, en el lenguaje, retrasos en la adquisición de competencias básicas de aprendizaje, trastornos del sueño, baja tolerancia a la frustración, irritabilidad, agresividad, adicción, trastornos del espectro autista, hiperactividad, déficit de atención… También, entre los inconvenientes que puede generar un uso desmesurado, está el sedentarismo, el aislamiento social o la impulsividad. Sin embargo, su buen empleo sirve para acceder más fácilmente a información de interés, el aprendizaje o la mejora de conexiones familiares a través de videollamadas o conversaciones con aquellos que están más lejos.
Según el diagnóstico sobre el impacto de los entornos digitales en menores de edad realizado por el Ministerio de Juventud e Infancia, la edad media del acceso al primer móvil se sitúa en los 11 años. Casi un 95% de los menores que dispone de móvil lo hace con acceso a internet, y el 90% lo consume de manera diaria. El 98,5% de los adolescentes están registrados en alguna red social.
Consumo con ciertas normas
Sandra es madre de dos niñas, Daniela y Martina, de 11 y 7 años respectivamente. Sus hijas consumen televisión desde que tenían un año, tablet desde los tres o cuatro años y móvil desde los siete aproximadamente. Pero hay ciertas normas, Sandra explica que solo se utilizan tablets y móviles los fines de semana y que el límite son máximo tres horas. Además, en todos los dispositivos tienen implementado el control parental, con contraseña en Youtube.“Siempre piden más tiempo y siempre se ponen más contestonas después de utilizarlas” reconoce la progenitora de las dos niñas.

El pasado mes de junio, el Gobierno aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de los menores en los entornos digitales, para obligar a los nuevos dispositivos a instalar, de fábrica, un control parental y un test pediátrico para conocer si se está haciendo un uso adecuado de los dispositivos.
Dispositivos como herramienta escolar
Hay ocasiones en que los dispositivos se utilizan como herramienta del colegio. En el caso de la familia de Sandra, dos veces por semana tienen deberes online. Y a Sandra, como madre, le preocupa el exceso de pantallas: “Se está perdiendo la esencia de buscar la información en papel (enciclopedia, periódicos, diccionarios...), lecturas en libros… También hay demasiada información y cada vez los niños pueden acceder a ella con más facilidad, tanto para lo bueno como para lo malo.”

Según el estudio de Unicef España sobre el impacto de la tecnología en la adolescencia, una de cada cuatro familias tiene discusiones en casa todas las semanas por el uso del móvil o las tecnologías.
Tiempo de calidad, sin pantallas
Aunque Sandra reconoce que la tecnología ha llegado para quedarse y que debe facilitarnos la vida y no sumar nuevos problemas “Hay muchos recursos y también puedes encontrar actividades interactivas y profesores que enseñan diferentes materias de manera gratuita”. Concluye, que “Es importantísimo el tiempo de calidad, sin pantallas, para crear relaciones interpersonales y habilidades sociales”. Sus hijas hacen otras actividades, como patinaje, inglés, piscina o robótica.
El diagnóstico del Ministerio de Juventud e Infancia indica que un mayor tiempo frente a pantallas está relacionado con puntuaciones más bajas en campos como comunicación, habilidades para la vida diaria y socialización.
Coeficiente intelectual menor
Como apunta el experto en neurociencia Michel Desmurget, autor del libro La fábrica de los cretinos digitales, esta generación podría ser la primera en tener un coeficiente intelectual menor al de los padres si seguimos esta tendencia. El juego frecuente al aire libre mitiga esta asociación, tanto en cuanto socialización como en las actividades de la vida diaria.
El control parental es una herramienta clave para el filtrado de contenidos, la limitación del tiempo de uso, la geolocalización, y el seguimiento de la actividad. Pero más allá de las funciones de los dispositivos es necesaria la presencia de un adulto.
Los padres son conscientes pero...
Emi e Ysandra Fuenmayor, médico de atención familiar y comunitaria y pediatría, creen que los padres son conscientes de los efectos nocivos para la salud pero aún así no atienden a las recomendaciones y siguen utilizando estos dispositivos.
Según datos de UNICEF España, el 15% de los adolescentes españoles presentan síntomas de depresión grave y la tasa de ideación suicida se sitúa en el 10%. Entre el 33% de adolescentes que presentan un uso problemático de Internet, y sin que quede demostrada la relación causa efecto, el indicador de bienestar emocional se reduce a la mitad y la tasa de depresión es más del triple. Además de la parte más oscura de internet (contenido violento, pornografia, ciberacoso, estafas…), Ysandra Fuenmayor explica lo fácil que puede resultar volverse adicto, y el problema creciente que supone en los menores:
Elevación de las hormonas de placer
“Expuestos a estos dispositivos se pueden sufrir adicciones porque se produce una elevación de hormonas de placer y este placer es limitado, cuando se consume se necesitan más estímulos, mayores, para mantener la sensación de placer. Como en otras adicciones: al alcohol, a las drogas... Es el mismo mecanismo psicopatológico: Se aumenta la excitación de hormonas y esto genera placer y se necesitan más, y más… engancha… Como las redes sociales, los vídeos… Son respuestas inmediatas, satisfacción inmediata.
Esto afecta directamente a la concentración. El uso de las pantallas provoca el desarrollo incorrecto de la corteza prefrontal porque las hormonas excitatorias a esa edad inhiben su correcto desarrollo y no hay control de impulsos, los niveles de cortisol elevados en el tiempo provocan hiperalerta, excitación… Es similar al estrés.”
Uso limitado en casa
Xenia, madre de dos hijos de 6 años y 3 meses, explica que en su casa el uso de pantallas es muy limitado. “Entre tiempo con la pantalla y tiempo libre, prefiero lo segundo, que tengan tiempo para aburrirse, para ir explorando”. Para el bebé no existen las pantallas y para la grande existen ciertas normas. Ve la televisión solo el fin de semana, alguna película o dibujos con el tiempo controlado y solo utiliza la tablet para hacer deberes del colegio. Tienen prohibido el móvil de los padres y suelen pasar el tiempo en familia haciendo manualidades o en la naturaleza. Reconoce que le preocupa el impacto de las pantallas en los menores y que puede ser adictivo porque “siempre quieren más”.
Anna, que también contestó a la encuesta, tiene 2 hijos de 7 y 4 años. Los 2 utilizan pantallas y empezaron con 2 años a ver la televisión y algún video en el móvil mientras iban en el coche. Ahora consumen televisión y tablet pero máximo una hora al día. “Intentamos marcar un tiempo antes de su uso, así ellos saben a qué hora deben dejarlo. Y lo utilizan generalmente para entretenimiento, Youtube Kids y juegos, aunque siempre intentamos hacer actividades o excursiones en familia, pasar tiempo en el exterior con amigos…”. La alternativa para evitar las pantallas es buscar planes y salir de casa.
A pesar de eso, Anna reconoce también las ventajas que aporta y que otras generaciones no pudieron disfrutar: “Existen aplicaciones educativas (actividades de matemáticas, inglés…). También existen muchos vídeos educativos que pueden fomentar el desarrollo. Es una muy buena herramienta para aprender.
No falsear la edad en las redes
Los profesionales ponen el foco en limitar el tiempo de uso, el contenido y también en no falsear las edades para el acceso a las redes. El impacto de las pantallas en la infancia es un desafío que requiere atención y equilibrio. Si bien la tecnología puede ser una herramienta valiosa para el aprendizaje y la comunicación, su uso excesivo conlleva riesgos significativos. Los datos revelan una exposición temprana y prolongada que, en muchos casos, reemplaza el tiempo de juego, la interacción social y el descanso adecuado. Especialistas y familias coinciden en la necesidad de establecer límites claros, fomentar el tiempo de calidad sin pantallas y educar en un uso responsable. En última instancia, el papel de los padres y cuidadores es clave: su ejemplo y supervisión determinarán si la tecnología se convierte en un recurso enriquecedor o en una barrera para el desarrollo saludable de los niños. III