El Bar Agapito de L'Hospitalet ha cerrado definitivamente sus puertas este miercoles tras 23 años de conflictiva actividad. El cierre se produce solo dos semanas después de la macro-redada del 16 de marzo, en la que se abrió un expediente sasncionador al local por numerosas incidencias como incumplimientos de licencia y problemas de seguridad. Aunque la gerencia lo considera un cierre voluntario, han jugado un papel fundamental la presión policial y su largo historial de irregularidades.
La presión policial ha hecho efecto. El conflictivo Bar Agapito, que fue objeto de una espectacular macro-redada el pasado 16 de marzo, ha cerrado este miércoles sus puertas de forma definitiva. El establecimiento baja la persiana “de forma voluntaria”, como reconoce la gerencia del local. Pero no se trata de una despedida inocua, sino de la consecuencia directa de la enorme lista de incidentes que acumula (por ruido, incumplimientos horarios, exceso de aforo, tumultuosas peleas, drogas y armas), esencialmente porque funcionaba como un after hours pese a tener una simple licencia de bar.
El anuncio del cierre por parte de la gerencia del after se ha convertido también en una nota de adiós en la que los propietarios del Agapito Día (como ellos lo denominan) han querido expresar su “más sincera gratitud a nuestros fieles clientes por su apoyo y compañía durante estos 23 años. Apreciamos el afecto que nos han brindado. Los echaremos mucho de menos”, lamenta el comunicado.

Operativo supervisado por el alcalde
El postrero operativo de hace escasamente dos semanas y que -cosas del destino- ha significado la puntilla a la conflictiva trayectoria del garito del número 107 de la carretera del Mig (barrio Centre), fue supervisado personalmente por el mismísimo alcalde de la ciudad, David Quirós. Durante la intervención se identificó a los 220 clientes que estaban en la sala (el doble del aforo permitido) y se detuvo a once de ellos: cinco porque estaban en búsqueda y captura, dos por tenencia de estupefacientes y otros cuatro por faltas de respeto a los agentes policiales. Además, la Guardia Urbana de L’Hospitalet y los Mossos d’Esquadra se incautaron dentro del Bar Agapito de cinco envoltorios que cntenían droga, cinco sishas (o pipas para fumar), un arma blanca y una porra de defensa extensiva, estas dos últimas abandonadas en el suelo, por lo que no se pudo identificar a sus portadores.

Aunque suene a tópico, la del Bar Agapito ha sido la crónica de una muerte anunciada. A resultas de la macro-redada, el Ayuntamiento de L’Hospitalet abrió expediente sancionador al local por no disponer de la pertinente licencia municipal de actividad, por superar el aforo y por permitir la entrada a menores (durante el operativo se detectaron cuatro menores de edad en su interior), que se suma a otros anteriores por motivos similares y por ruidos. Pese a la bajada de persiana, los expedientes administrativos municipales van a seguir su curso y en el caso de que se resuelvan con algún tipo de sanción económica, los propietarios del Bar Agapito tendrán que abonarla, aunque el garito ya haya dejado de funcionar.
Liquidado dos semanas antes
Tras la macro-redada, los representantes legales del local remitieron un escrito al Ayuntamiento en el que reconocían la existencia de los expedientes sancionadores y en el que sorpresivamente desvelaban que cesarían la actividad “de forma voluntaria y definitiva” el próximo 14 de abril, porque necesitaban ese tiempo para proceder a "la liquidación ordenada de la actividad". Al final, los acontecimientos se han precipitado y el Bar Agapito se despide de sus parroquianos dos semanas antes de lo previsto, con lo que se pone fin a uno de los principales puntos negros del ocio nocturno de la segunda ciudad de Cataluña. Quedan otros espacios calientes en la noche de la ciudad, como los aledaños de la plaza Solidaritat y sus locales de ambiente latino y donde recientemente le fue amputada violentamente la mano a un cliente de uno de estos garitos de un machetazo y hubo un herido en un tiroteo. Así que la Guardia Urbana y el Ayuntamiento no bajan la guardia y seguirán luchando con todos los elementos a su disposición para llevar la paz nocturna a los vecinos.
