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EL PRISMA

Deshojando la alcachofa

Deshojando la alcachofa

Por Lluis M Estruch
viernes 04 de abril de 2025, 17:58h
Bebo mi café en una taza de porcelana decorada por Christian Lacroix con una alcachofa; más allá, en el rincón de guías viajeras, hay un esmalte con el cardo escocés, un símbolo nacional. Me hallo en una zona donde se cultiva este cardo llegado de Egipto, que hoy es comestible en buena parte. Deshojemos esta planta, a la que ha llegado ya el momento para ser cosechada y degustada hasta en eventos públicos, sin llegar al nivel de las arraigadas ‘calcotadas’.

La alcachofa llegó al Delta sobre los años 70, vía algún técnico agrario o empresario audaz. Comenzó con los plantones de la reputada alcachofa “Blanca de Tudela”, es decir, comenzó muy bien dado que en la navarra Tudela, se cosecha aún hoy la mejor alcachofa española. Ideales son sus cogollos para las conservas y es muy superior a la de Aranjuez, Benicarló, Murcia… La navarra, una vez arraigada, permitía con podas varias cosechas; es golosa en agua, pero sin excesos ni con inundaciones del Delta. Lo ideal para ella es el riego por goteo tan escaso aún hoy.

España a nivel global ocupa el tercer lugar como productora de esta hortaliza, la superan Italia y Egipto de donde vino la “cynara” la última de esta variedad de la familia de cardos. Es un producto rentable, sobre todo más allá de mitos y propagandas, cosa que el agricultor siempre busca. Unas veces es el frutal, otras el almendro o el pistacho, incluso el “cannabis” son objeto de estimaciones y tanteos. Lo que es cierto, es que es un producto salutífero y que tiene todos los plácemes de la clase médica y nutricionistas tan en boga en programas y redes.

Rivalidades y disputas

Así pues, es lógico que hayan surgido rivalidades y disputas en su desarrollo como cultivo habitual y predominante en el llamado “Parc Agrari”, -denominación que no gusta sobre todo a los que viven dentro de las 3.300 hectáreas que lo constituyen- y que presencian en primera línea los hurtos de la planta por paseantes o furtivos en cantidades variables.

Su torpeza en arrancarlas perjudica doblemente a los futuros rebrotes de la planta. Este hecho habitual, ha indignado a un sector de productores que han difundido el robo de 1.000 kg de alcachofas en una hábil campaña; que ha conseguido la primera página en varios digitales. Se investiga el hecho y los perjudicados hablan de crear una “nueva” policía rural sobre las ya existentes, dada la falta de vigilancia nocturna. Más allá de esta queja, entre Sant Boi y El Prat, una segregación de principios del S.XV, existe una rivalidad cierta que ha podido perjudicar a la alcachofa. Sant Boi la produce en 522 ha y El Prat en 320 ha, sin embargo la denominación más usada aún hoy es la de “alcachofa Prat” para referirse al producto.

Sin 'marca' como en Benicarló

Ha habido pactos entre cooperativas y organismos, para lograr una DOP como en Benicarló, y no parece haberse logrado. Se busca la integración en las UP (unidades de producción) para elevar rendimientos, sin embargo los suelos cansados y la plaga de la Rhizoctonia han forzado el abandono de la Blanca de Tudela por la hibrida de la BASF ”Green Queen” resistente pero menos sabrosa que la tudelana. También rebrota menos y obliga a la compra de plantones anualmente. En 2017 Carlo Petrini fundador del “Slow Food” criticaba en El Prat, tras visitar el Delta, “Que no se puede vivir solo de alcachofas” y vituperaba “A la filosofía industrial del cultivo que destruirá el sector” Era en 2017 y nuestra revista estaba allí.

El Delta tiene una ZEPA que los políticos acatan, reglamentos internos caducos (vallados, malos drenajes) y un canal de 1896 con la Reina María Cristina que provoca pasmo y alarma sobre todo en periodos de sequía, por su derroche en el riego por inundación. Aún así, la alcachofa deltaica sobrevive y atrae a grandes grupos (Ametller) por ser la más rentable entre otros cultivos y sobre todo porque la generación próxima a la prejubilación no se ve capaz de grandes cambios, en pos de un nuevo cultivo que diversifique y que evite lo que Petrini lamentaba: en 200 años han desaparecido el 75% de productos por el actual sistema intensivo de producción agraria.

Banderolas con la niña cocinera premiada

A finales de marzo, un festejo inventado ha atraído a miles de ociosos para tomar su ración de alcachofas cocinadas de diversas maneras por cocineros locales que darán salida a su creatividad. Las banderolas, con la imagen de una niña cocinera premiada en un concurso televisivo, nos harán olvidar cualquier matiz o problema sobre la alcachofa (que debe ser, recordemos, de hojas prietas, capullo cerrado, de verde igualado, tratada con cuidado y cocinada a lo “slow food”, con tiempo, porque sabrá mejor). Discusión muy actual ¿era mejor la Tudela o lo es la “Green Queen”? Las plantas que queden en los campos en agosto florecerán con una flor morada, color feminista que algunas floristerías tratan de impulsar.

Me tomó otro café con la taza de porcelana Vista Alegre con la alcachofa florecida de Christian Lacroix. Es lo mejor para olvidar los desaires que han recibido los despreciados cardos, una familia extensa y mal conocida de la que surgió la alcachofa. III

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